Acuerdos internacionales en materia agraria Imprimir E-mail
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Jueves, 03 de Junio de 2010 19:46

Los agricultores, como legítimos productores de alimentos para la sociedad, nos encontramos que las Administraciones no cuentan para nada con nosotros a la hora alcanzar estos acuerdos, pero lo peor de todo es que son perjudiciales tanto para los intereses de los agricultores como de la sociedad en su conjunto. La renta de los agricultores va íntimamente ligada al desarrollo de la sociedad, al tejido social y productivo, y si ésta falla se resiente todo.

Cabe recordar que la aportación del sector agrario español en el Producto Interior Bruto es del 4%, pero si añadimos la repercusión en industrias auxiliares locales y comarcales la cifra sobrepasa con creces el 20% del PIB y, especialmente, en aquellas zonas más vulnerables de despoblación y abandono del territorio, así como en las empresas agroalimentarias que dan trabajo a cantidad ingente de personas.

Si nos comparamos con la industria del automóvil que aproximadamente participa con el mismo PIB, hemos visto como no se ha escatimado ni dinero ni esfuerzo para salvar estas empresas, algo a lo que no nos oponemos si todos estuviéramos en igualdad de condiciones.

Nuestra situación es crítica pero no se preocupan lo más mínimo. Los datos de la renta agraria española son elocuentes al respecto pues en 2009 cayó de nuevo caso un 6%, con un descenso prolongado año tras año.

Pocas declaraciones hay a favor de considerar la agricultura como un sector estratégico y la reciente cumbre informal de ministros de agricultura de la UE celebrada en Mérida no ha aclarado nada acerca del futuro que nos espera cuando estamos cada vez más empobrecidos, las tierras se abandonan y no hay perspectivas de relevo generacional.

Vemos por el contrario como las diferentes políticas agrarias que se adoptan benefician a grandes empresas y multinacionales, se mira para otro lado pensando que todo va bien, que hay alimentos de sobra aunque a unos precios que no se corresponden con la realidad de lo que percibimos los agricultores. Estas políticas globalizadoras han llevado a los ciudadanos a no poder disfrutar de esos alimentos cercanos, sabrosos y de buena calidad, como los de toda la vida, cuidados con esmero y cariño por el agricultor que no se ve recompensado por la gran labor que realiza a la sociedad.

Ahora tenemos productos agrarios que parecen de cera, plastificados y que no saben a nada, eso sí expuestos en inmensos expositores que se asemejan más a escaparates de ropa, zapatos etc. por nombrar algunos artículos, pero que en nada representan a lo que tiene que ser el disfrute de nuestros productos sanos de toda la vida.

Los acuerdos internacionales de libre cambio no sirven para desarrollar esos terceros países y mucho menos a los trabajadores o agricultores de estos países. Mientras las multinacionales consigan grandes beneficios estarán en estos países, cuando no les interese económicamente o vean que en otros países produzcan más barato, se irán sin importarles absolutamente nada.

Todo ello viene condicionado por la gran presión de las multinacionales, de la distribución, y con el visto bueno de los gobiernos para hacerse con el control de los mercados y dar excelentes resultados empresariales. Cada vez más las grandes superficies o cadenas de distribución dominan el mercado, pero sin que se beneficie el consumidor final pues estas empresas compran más barato en terceros países y los productos cada vez son más caros para el consumidor final.

¿Cómo es posible que s a los agricultores europeos y alicantinos se nos exijan más controles?, Hablo de fitosanitarios, seguridad alimentaria, medioambientales, sociales etc., y que a los de países terceros prácticamente no se les pida nada. Así, desde luego no se puede competir, al menos no con la misma igualdad de condiciones.  

 

 

Fuente: La Verdad